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miércoles, 20 de febrero de 2013

Versiones - Ave Maris Stella


Uno de los himnos medievales dedicados a la virgen más famosos. En él, María se convierte en heraldo de la lluvia que terminará con la sequía que asola la tierra.

Desde muy pronto, la sencilla melodía original que acompañaba al poema se fue transformando según los gustos personales de cada compositor. Los estilos de cada época mandaban adornarlo y enriquecerlo con complejos castillos musicales.

De las manos de Josquin des Prez sólo podía salir un ingenio polifónico. A mayor gloría de la Iglesia.


Sin embargo, pocos años antes Guillaume Dufay respetó la fuerza de la melodía original. El resultado es como comparar una pequeña margarita silvestre con un enorme ramo de flores, lleno de magnolias, rosas, lirios y jazmines. Yo me quedo con la margarita (y sin arrancarla siquiera).


Ave, Maris stella,
Déi mater alma,
Atque semper Virgo
Félix caeli porta

Sumens illud Ave
Gabriélis ore,
Funda nos in pace,
Mutans Evae nomen.

Solve vincla reis,
Profer lumen caecis,
Mala nostra pelle,
Bona cuncta posce.

Monstra te esse matrem,
Sumat per te preces
Qui pro nobis natus,
tulit esse tuus.

Virgo singulāris
Inter omnes mitis,
Nos culpis solutos
Mites fac et castos.

Vitam praesta puram,
iter para tutum:
ut vidéntes lesum
semper collaetémur.

Sit laus Deo Patri,
summo Christo decus,
Spiritui Sancto,
tribus honor unus. Amen.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Versiones - L'homme armé


En la Francia del siglo XV se hizo popular una cancioncilla que avisaba sobre los peligros que suponía la soldadesca en tiempos revueltos. La melodía era pegadiza e invitaba a levantar las copas mientras se marcaba el ritmo con los pies. El tema se convirtió en una especie de Waka, Waka renacentista. Sin embargo, la canción habría pasado al olvido de no ser por un grupo de compositores que la utilizaron para darle vidilla a las misas que les encargaban.

L'homme, l'homme, l'homme armé,
L'homme armé
L'homme armé doibt on doubter, doibt on doubter.

On a fait partout crier,
Que chascun se viengne armer
D'un haubregon de fer.


Guillaume Dufay, Josquin des Prez, Cristóbal Morales, Giovanni Pierluigi da Palestrina y compañía compusieron más de 30 misas con una estructura que incorpora la melodía del hombre armado. El problema es que, al ser obras polifónicas muy elaboradas, las notas de la canción original quedan casi totalmente enmascaradas en el resultado final.


Sin embargo, por muy difuminadas que estuvieran, el uso de canciones profanas y libidinosas llegó a mosquear tanto a la Iglesia que terminaron prohibiéndolas en cualquier tipo de obra sacra. Afortunadamente, para entonces la melodía de L'homme armé ya se había asegurado una vida propia por los siglos de los siglos. Amén.