miércoles, 5 de enero de 2011

Ecco perché scrivo

Disfrutamos (o no) con los chorros de palabras que salen de sus molleras. Pero puede que a veces nos hayamos preguntado por qué escriben los que escriben. Arte, oficio, inspiración de las musas… sea lo que sea, escribir es una actividad difícil, a veces tediosa. Por eso, el periódico La Reppublica ha preguntado a varios escritores cuál es la razón que les lleva a coger la pluma (es un decir) y poner historias sobre un papel. Estas son algunas de las respuestas que más me han llamado la atención:

Andrea Camilleri no se decide por una sola razón:
Escribo porque es siempre es mucho mejor que descargar cajas en el mercado central.
Escribo porque no sé hacer otra cosa.
Escribo porque puedo dedicar los libros a mis nietos.
Escribo porque así me acuerdo de todos los que he amado.
Escribo porque me gusta contar historias.
Escribo porque al final puedo tomarme una cervecita.
Escribo para devolver algo de todo lo que he leído.


El pragmatismo de Camilleri también lo comparte Javier Marías: Escribo para no aguantar a ningún jefe ni tener que levantarme temprano.


Otros lo viven con más intensidad sentimental, como Amélie Nothomb: Me preguntan por qué he elegido escribir. Yo no lo he elegido. Es lo mismo que cuando te enamoras. No es una buena idea, ni sabes como has llegado ahí, pero al menos hay que probarlo.


Ken Follet se divierte escribiendo: Cuando me despierto por la mañana, lo primero que pienso es en escribir la siguiente escena de mi libro. Es lo que más me entretiene.


Los hay que son creativos, como Mark Haddon: El día en que no consigo hacer algo, por poco que sea, me parece perdido. Una semana sin crear arte de cualquier tipo me resulta totalmente doloroso.


Antonio Tabucchi se pierde en disquisiciones filosóficas citando a Samuel Beckett y a Baudelaire.


Y Mario Vargas Llosa también se apoya en otros para resumir su amor por la escritura como complemento de la lectura: Siempre cito la famosa frase de Flaubert: escribir es una forma de vivir. En mi caso ha sido exactamente así. Se ha convertido en el centro de todo lo que hago, hasta el punto en el que no podría concebir mi vida sin la escritura ni, obviamente, sin su complemento indispensable, la lectura.


Aunque la más sencilla y sincera de todas las respuestas es la de Umberto Eco: Porque me gusta.

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